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La Imagen de Nuestra Señora del Pilar

 

La imagen de la Virgen del Pilar es una talla de madera dorada de mediados del siglo XV de 36 cm. de altura., realizada bajo los cánones del gótico tardío de las más afamadas escuelas europeas del momento. Atribuida a Juan de la Huerta, escultor nacido en Daroca, la Imagen representa a María como Reina y Madre coronada, con un regio vestido gótico abotonado. Se trata de una larga vestidura ceñida que llega hasta los pies, dejando ver tímidamente el final de los mismos. Una gran pieza de paño cubre y envuelve su cabeza (sobre la cual se ciñe la sencilla corona), dejando ver parte del ondulado cabello. La mano derecha sostiene un amplio pliegue de ropa que cubre todo su abdomen y la mayor parte de sus piernas.

El Niño Jesús reposa sobre la mano izquierda y mira desde atrás. Aparece desnudo e irradia inocencia y ternura. En posición casi frontal, algo girado a su derecha, y con las piernas cruzadas, sujeta con su mano izquierda las alas de un ave, probablemente una paloma que simboliza la divinidad. Con la otra mano extendida, agarra el borde del manto de su Madre.

La imagen fue restaurada en 1990 por el Instituto del Patrimonio Histórico Español por iniciativa del Cabildo Metropolitano.

La imagen de la Virgen está sobre una columna de jaspe forrada en plata de 1,70 m. de altura y un diámetro de 24 cm. La devoción pilarista sostiene que la columna no ha variado jamás su emplazamiento desde la fecha en que la tradición sitúa la venida de María.

El 24 de marzo de 1596 se recibió en la basílica dos ángeles de plata que Felipe II donó como manifestación de su devoción mariana y pilarista. Estos ángeles que desde entonces siguen haciendo guardia en honor a la Virgen, se encuentran colocados a los lados del Camarín.

La Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad, fue una de las primeras cinco imágenes marianas de España en recibir la Coronación Canónica.


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