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Los Mantos de la Virgen y el Museo Pilarista

Los mantos de la Virgen tienen un simbolismo y un significado especial. Son sin duda una gran expresión de la devoción mariana existente por esta Sagrada Imagen en todos los rincones del mundo.

Los mantos recogen las emociones y sentimientos de los donantes, sus ilusiones, sus anhelos, sus preocupaciones y sus agradecimientos. Por eso, la finalidad de los mantos ha sido la de ornamentar la imagen de la Virgen como expresión de amor, devoción y acción de gracias.

El más antiguo que actualmente se guarda es uno del año 1762 donado por el Cabildo, fue confeccionado por las Madres Capuchinas de Zaragoza y que todavía sigue en uso.

Los mantos más frecuentes son aquellos que se adaptan a los colores litúrgicos, lo que suele ser una de las condiciones que se pide al realizarlos: blancos, durante el tiempo de Pascua o solemnidades y fiestas del Señor. Verdes, durante el llamado tiempo ordinario. Morados, tiempo de adviento y cuaresma. Azules, para la novena de la Inmaculada o fiestas de la Virgen. Y rojos, para las memorias y fiestas de los santos mártires. Por eso, el manto que cada día viste la Virgen coincide con la liturgia del día, excepto festividades concretas o situaciones especiales.

La colocación del manto ha ido variando desde sus orígenes. Antiguamente se colocaba muy arriba, de forma que únicamente quedaban al descubierto las cabezas de la Virgen y del Niño. Posteriormente se fue bajando y a finales del siglo XIX el manto comenzó a ser colocado como se encuentra en la actualidad, tapando solamente el Pilar.

En la actualidad, hay tres días en los que no se pone manto a la Virgen: el día 2 (en recuerdo del 2 de enero del año 40, en que se conmemora la Venida de María en carne mortal a Zaragoza), el día 12 (en recuerdo del día de su fiesta, 12 de octubre), y el día 20 (como recuerdo del aniversario de la coronación canónica de la Virgen, el 20 de mayo de 1905).

El Museo Pilarista (Reabierto en Febrero de 2015 tras importantes reformas que mejoran la experiencia del visitante), se encuentra ubicado frente a la Sacristía Mayor, y congrega una excelente representación de arte religioso en la que se pueden contemplar magníficas joyas que fueron regaladas a la Virgen por reyes, nobles, cofradías, etc. También se expone una muestra de los mejores mantos que luce la Virgen diariamente así como otros objetos y adornos del santuario, como los cálices regalados por los papas Pío X y Juan XXIII o el Libro de Horas de Santa Isabel.

Horario: de 10 h. a 14 h. y de 16 h. a 20 h.
Precio: 2 €


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