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El Milagro de Calanda

Este milagro, refrendado en sentencia el 27 de abril de 1641, sucedió en el año 1640, en la villa aragonesa de Calanda (Teruel) y en la persona del joven Miguel Juan Pellicer. A los 19 años, el joven cayó de un carro cargado de trigo y una rueda le aplastó la pierna derecha. Fue trasladado al hospital Ntra. Sra. de Gracia de Zaragoza, donde le amputaron la pierna.
Tras su convalecencia, ya no pudo volver a trabajar y fue mendigo en la puerta del templo de Nuestra Señora del Pilar, de la que era muy devoto desde su niñez. 
El 29 de marzo de 1640, en casa de sus padres en su Calanda natal, lo encontraron mientras dormía con dos piernas, notándose en la restituida las mismas señales (unas cicatrices) que tenía antes de su amputación. Tras su curación, Miguel volvió a Zaragoza para dar gracias a la Virgen del Pilar y, a instancias del Ayuntamiento de la ciudad, se incoó en el arzobispado un proceso el 5 de junio de 1640, pronunciando sentencia afirmativa de curación milagrosa, el Arzobispo D. Pedro Apaolaza, asesorado por nueve teólogos y canonistas, el 27 de abril de 1641. Se conserva íntegro el texto de este proceso con las declaraciones de los 25 testigos que comparecieron.

"Decidimos, pronunciamos y declaramos que a Miguel Pellicer, natural de Calanda, de quien en este proceso se trata, le ha sido restituida milagrosamente su pierna derecha, que antes le habían cortado, y que tal restitución no ha sido obrada naturalmente, sino prodigiosa y milagrosamente, debiéndose juzgar tener por milagro, por haber concurrido en ella todas las circunstancias que el derecho exige para constituir un verdadero milagro, como por el presente lo atribuimos a milagro, y por tal milagro lo aprobamos, declaramos y autorizamos".

El milagro se divulgó rápidamente por la Corte y Pellicer fue recibido en Madrid por el Rey Felipe IV. La noticia también fue difundida por España, Italia y Sur de Francia y posteriormente por toda Europa.

 

Dentro del templo, dos grandes lienzos hacen referencia a este hecho: el primero, realizado para conmemorar las bodas de oro de la Asociación de Caballeros de Ntra. Sra. del Pilar, un gran mural con la representación del Milagro de Calanda, junto a la sacristía Mayor. El segundo, representando el mismo motivo, está ubicado en la primera capilla y es obra de Sor Isabel Guerra.


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