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Los Signos y el Santuario original de Lourdes: la Gruta y la Basílica

Los Signos de Lourdes

El Santuario de Lourdes tiene una serie de signos inseparables que le son innatos desde el origen del mismo. Estos signos han marcado el devenir del santuario, su folosofía y la configuración de espacios del recinto. Los principales signos de Lourdes son:

El Agua: la importancia del agua en el santuario queda reflejada en las diversas construcciones que existen. El agua que mana de los manantiales del santuario es idéntica a cualquier otro agua de esta región, potable. Las personas beben de este agua y se lavan bajo el manto de la esperanza y la fe en la Virgen. El agua en Lourdes es un signo, como el agua del Bautismo, no es un remedio mágico. El agua de Lourdes es el signo del agua viva que ofrece Jesús.

 

La Roca: la Gruta es el lugar de las Apariciones, el lugar excato donde se apareció la Inmaculada Concepción. Pasar por la Gruta y tocar la roca es uno de los actos característicos de la peregrinación en este recinto sagrado. La roca es un elemento duro, fuerte, un lugar donde podemos apoyarnos y encontrar soporte y sujección.

 

La Luz y las velas: la luz en Lourdes representa el simbolismo de fe y esperanza, de iluminar y ser iluminados. Las velas encendidas en la Gruta representan las oraciones de los peregrinos. La Procesión de las Antorchas, caminando con una vela encendida en la mano, expresa la luz que ilumina el camino y la luz de la vida.

 

Las multitudes: Lourdes es un lugar cosmopolita abierto al mundo. Recibe gentes de toda raza, lengua y nación. Aquí la Iglesia se vive como una reunión de todos los hijos de Dios.

 

 

Los enfermos: la misericordia y el cuidado y atención por los enfermos es una de las formas de vida de este santuario. La Inmaculada Concepción se apareció a Bernardita, una niña enferma. Por eso, cada enfermo que llega al santuario lo hace bajo la protección de la Virgen María. Lourdes es su casa.

 

El Santuario original de Lourdes: la Gruta y la Basílica

La Gruta y la Basílica de la Inmaculada Concepción (Basílica Superior), construída por Monseñor Laurence, el Obispo de las apariciones, constituyen el santuario original. Posteriormente se fueron añadiendo el conjunto de iglesias y edificios que podemos ver hoy en día, siempre teniendo como centro la Gruta.

Todo el conjunto recibe el nombre de Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.

La Gruta de Massiabelle

Es el lugar de las apariciones entre febrero y julio de 1858. La gruta está formada por tres cavidades desiguales. La más grande se ha convertido en el lugar de celebración de la misa. En la parte superior derecha se encuentra la imagen de la Virgen, dentro de un nicho ojival de dos metros de altura. Es ahí el lugar exacto donde se aparecía la Inmaculada Concepción. La talla, esculpida por el arquitecto Fabisch siguiendo las indicaciones de Bernardita, en un principio no gustó a la joven. La imagen tiene unida las manos en señal de llamada a la oración.

En el suelo, a la izquierda y delante de la Gruta, está señalado por una placa el sitio exacto donde se encontraba Bernardita: "aquí rezaba Bernardita el 11 de febrero de 1858". Al fondo de la Gruta, a la izquierda del altar, se puede ver la fuente que descubrió la joven siguiendo las indicaciones de la Virgen. Detrás del altar se encuentra una urna donde el peregrino puede depositar sus intenciones de oración. Al salir de la cueva, las personas tocan la roca y se santiguan. Pasar por la gruta y tocar la roca es uno de los actos característicos de la peregrinación, es una expresión de fe.

Basílica de la Inmaculada Concepción

Construída entre 1866 y 1871, está situada en lo alto de la roca de la Gruta. Fue erigida como basílica menor por el Papa Pío IX el 13 de marzo de 1874.

En la fachada, encima de la puerta, se representa en un medallón al Papa Pío X con el rostro iluminado por una ligera sonrisa. En su mano izquierda sostiene el decreto, con fecha de 13 de noviembre de 1907, por el que la misa de la Aparición de Nuestra Señora de Lourdes se extiende a la Iglesia universal. El medallón de la parte baja, sobre la puerta de entrada de la Cripta, representa al Papa Pío IX, que proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854. A la derecha de la entrada, está grabada en una lápida de mármol la declaración de la autenticidad de las Apariciones hecha por Monseñor Laurence.

El presbiterio de la basílica está situado exactamente sobre la Gruta de las Apariciones. Las vidrieras narran artísticamente la historia de la Santísima Virgen, desde los orígenes hasta la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX y las Apariciones.


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