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Las Plazas del Santuario

La primera plaza es la Plaça de la Creu (Plaza de la Cruz), denominada así por la cruz situada a la izquierda de la plaza, obra de Josep M. Subirach (1927) y dedicada a San Miguel, Patrón de Montserrat. Sobre la cruz, está grabado en varios idiomas el significado del nombre del arcángel San Miguel, que quiere decir "¿Quién como Dios?". A mano derecha de la plaza se encuentra la Oficina de Información.

La siguiente es la Plaça de l´Abat Oliba (Plaza del Abad Oliba), presidida por una escultura de bronce de Manuel Cusachs (1933), dedicada al Abad Oliba, fundador del Monasterio. El Abad, Obispo de Vic, está sentado sobre una cátedra en cuyo respaldo están representados los campanarios de los monasterios de Ripoll y de San Miquel de Cuixà, de donde también fue abad. El Abad Oliba sostiene en la mano izquierda unos planos que representan la primitiva iglesia de Montserrat. Y con la derecha hace un gesto de bienvenida a todos los que se dirigen a Montserrat.

La plaza está rodeada por 3 grandes edificios, destinados a dar alojamiento a los peregrinos. En la parte central contemplamos cedros centenarios, traídos de las montañas del Líbano.

La tercera, y más cercana a la basílica, es la Plaça de Santa María (Plaza de Santa María). La plaza de Santa María es una gran explanada ganada a la montaña, formada por tres plazas escalonadas, obra del arquitecto J. Puig y Cadafalch.

Delante de la plaza se alza la nueva fachada del Monasterio, construída con piedra pulida de la montaña. Tres grandes arcos superiores enmarcan el espacioso balcón de la fachada.

Al lado izquierdo de la plaza se puede ver parte del antiguo claustro gótico de 1476.

La serie de esculturas que cierra la plaza por el lado derecho está dedicada a los santos fundadores de los institutos religiosos que se han relacionado con Montserrat.

En esta plaza, durante muchos domingos y días festivos se puede disfrutar de actos folklóricos (sardanas, castellers, gigantes y otras danzas) que muchos peregrinos ofrecen después de haber visitado a la Virgen y haber asistido a los actos religiosos celebrados en la basílica.
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